Temporada 2006-2007
                  Parma, Italia, 14 de Diciembre de 2.006  
                        Parma F. C.    0       C. A. Osasuna    3

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Una de las cosas buenas de ser de Osasuna, es la posibilidad que nos da nuestro equipo de conocer otras gentes, ciudades y países. Una pequeña delegación de la Peña Vianesa-Mendaviesa fue a tierras Italianas a reconocer el terreno, antes de que los nuestros pisaran Parma. Ya sabéis, ¡¡Alguien tiene que hacer el trabajo duro!! Nuestro “trabajo” no sólo consiste en explorar las ciudades que visita Osasuna, sino en reconocer aquellos sitios que pueden ser interesantes para un futuro. 

Salimos el Martes de Zaragoza vía Bérgamo, y esa noche la pasamos en la ciudad italiana. Rápidamente, nos pusimos manos a la obra, y después de golfear un poco por la noche, nos fuimos a dormir.  

Bérgamo es una coqueta ciudad, con una parte alta, que es la zona vieja de la Ciudad. Aquí hay edificios que datan del S XI, así como una imponente fortaleza con recuerdos a los caídos en las diferentes guerras. Merece la pena dar una vuelta por sus calles, plazas e iglesias repletas de historia, así como echar un vistazo a sus tiendas repletas de dulces típicos de la región. 

 Una vez visitada Bérgamo, fuimos hacia Parma vía Brescia, donde paramos a comer y dimos una vuelta por el centro de la ciudad. Merece la pena dar un paseo por la Plaza de la Catedral, levantar los ojos  y admirar el imponente edificio del Duomo di Brescia. Y es que en Italia, en cualquier rincón encuentras algo que merezca la pena fotografiar.

Más tarde, y con la inestimable ayuda de Marta, nos dirigimos hacia Parma, que ya fue nuestro campo-base de aquí en adelante. Llegamos a la ciudad al anochecer, cogimos las habitaciones, una duchita y otra vez a la calle. Una vez Marta nos explicó donde podíamos aparcar la furgoneta, nos indicó cómo ir hacia el centro de la ciudad.  

No sé cómo ni por qué, aparecimos en la Piazza Garibaldi, y como buenos visitantes y mejores consumidores, entramos a echar una cerveza fresca en un bar de la plaza, el Piano-Bar dell'Orologio. A partir de ahí, casi nos hicimos clientes preferenciales de ese bar, Julio, Massimo, Nicoletta y el abuelo, nos trataron como en nuestra casa, y desde está página queremos recomendar este sitio, a todas gentes que visiten Parma.

La ciudad ya olía a rojillo, y no tardamos con juntarnos con mucha gente que había venido a ver el partido. Estuvimos por las calles de Parma hasta que nos dejaron, cerraron los bares y sobre las 3 nos mandaron para casa, ¡¡Qué se le va a hacer!!.

Era Jueves, día del partido, así que nos pusimos nuestras mejores galas rojillas y fuimos al centro a disfrutar del día. Entre cerveza y cerveza, pudimos admirar la belleza de Parma, con edificios románicos inigualables y otros que marcaban las diferentes épocas de esta antigua ciudad-estado. Estuvimos todo el día por la calle, la cuadrilla del piano dio uno de sus mejores recitales e hicimos que las canciones de nuestra tierra se escucharan de lado a lado de la ciudad. Ya por la noche, bien provistos de bocatas fuimos al estadio, donde nos esperaba un dispositivo de seguridad alucinante. No se que le habrían dicho a la policía que íbamos a hacer, pero a todas luces fue excesivo e innecesario.  

Por fin empezó el partido. El Parma no se jugaba nada, así que Osasuna con un poco más de interés y los ánimos de 500 incondicionales, encarriló pronto el partido con un golazo de David López desde fuera del área. Unos minutos después, una gran jugada de Soldado era remachada por el propio David López en la línea de gol. Descanso y a reponer fuerzas.

La segunda parte comenzó como terminó la primera, con un Osasuna bien posicionado y a la espera de su oportunidad y un Parma en un constante quiero pero no puedo. Mediada la segunda parte llegó la puntilla para el Parma en una buena jugada entre Raúl García y Romeo, que remachó Juanfran a la red; 0-3 y a otra cosa mariposa. Osasuna había ganado sin despeinarse y como dijo Julio César “Veni Vidi Vici”, llegó, vio y venció. Ya fuera del estadio, fuimos a celebrar la victoria por ahí, pero parece que en esta tierra cierran todo muy pronto, así que de nuevo, unas cervecitas y a casa a descansar, que ¡¡Aún quedaban unos días para disfrutar de Italia!!.

Nos quedaban un par de días de vacaciones, así que decidimos ir a Venecia y Florencia. Venecia es una ciudad muy original con sus canales y la inigualable Plaza de San Marcos. Una ciudad diferente, para pasar un buen día a pesar de las puñeteras palomas que estaban por todas partes.

 El Sábado, la impresionante monumentalidad de Florencia, con su fastuosa catedral y las incomparables plazas y calles que parecen ancladas en el S XVI, nos dejaron con la boca abierta. Subimos a la cúpula de la Catedral, no sin esfuerzo, y algunos nos trajimos unas agujetas de aúpa para casa, pero mereció la pena admirar Florencia a vista de pájaro. No había rincón ni edificio descuidado, enfocaras donde enfocaras, había una foto que merecía tomarse. Anocheció, y las Navidades estaban cerca. El alumbrado nocturno daba un ambiente muy bonito, las calles llenas de gente animaban la ciudad, y no nos pudimos resistir a las innumerables tiendas y mercadillos, donde compramos los regalos para las próximas fiestas.

De regreso a Parma, fuimos a despedirnos de Julio, Massi y Nicoletta, nos hicimos una foto de despedida, y les invitamos a conocer las mejores fiestas del mundo SAN FERMIN.

 Al día siguiente regresamos a casa con la sensación de haber estado un mes de vacaciones. En fin, un viaje para enmarcar y para repetirlo una y otra vez. A todo esto y a pesar de que esta crónica del viaje pueda resultar un poco aburrida, ¡¡Lo hemos pasado de miedo!!

 ¡¡AUPA OSASUNA!!