Temporada 2006-2007
                     Leverkusen, Alemania, 5 de Abril de 2.007  
                        Bayer Leverkusen    0       C. A. Osasuna    3

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¡Un viaje Guapen, Guapen! 

Con el tiempo justo y dos bocatas en la bolsa, nos fuimos para la Germania romana con el pensamiento de que este sería el último partido europeo de los rojillos y había que aprovechar. La consigna ¡estrés cero! empezó en Bilbao. El vuelo retrasado, el vuelo que no aparecía en el monitor, el aeropuerto a tope, pero finalmente ¡Estrés cero! El vuelo salió sin problemas casi a la hora prevista.

Tras un vuelo sin incidentes reseñables, salvo la cerveza que sabía a pescado, llegamos a Colonia donde Silvia, la alemana mendaviesa nos esperaba para llevarnos con bien hasta Leverkusen. Siguiendo la norma ¡estrés cero! sólo corrimos un poquito para coger el tren y fuimos sin demasiados agobios a vestirnos de rojo al hotel. El tiempo se echaba encima y la Estación Central de Colonia tiene más de 10 andenes diferentes ¿Cuál será el correcto? A la segunda lo encontramos ¡estrés cero! y también la máquina de chuches, que si prueba esta, que si esta otra, que si te saco una foto, cuando de repente ¿Ese no era el tren a Leverkusen? Una carrera, pero tren perdido. El reloj empieza a apretar, pero finalmente llega el tren y viajamos en el vagón de primera clase (no quiero pensar cómo era la tercera) hasta Leverkusen.

Tras recorrer un parquecito de la Bayer, llegamos al campo de la Bayer en la ciudad de la Bayer, por suerte por la puerta del estadio por la que tenían que entrar los rojillos. ¡Estrés cero! ya estamos en el campo, unas cervecitas y a buscar un sitio alto desde el que se vea bien. Salen los nuestros, cánticos, banderas al aire del Leverkusen, empieza el partido y a cantar el Riau Riau… y oye, sin terminarlo ya íbamos 0-1, gol de Cuellar y la fiesta acababa de empezar (si perdemos el segundo tren nos perdemos el gol de Osasuna, ya lo decía yo).

Muchos cánticos, risas, ¡estrés cero!, ataques al rival y casi sin enterarnos, el descanso y el bocata. Algunos se atrevieron ya con las Bratwurts del estadio, nosotros con el bocata de casa y las pastas de Marta, tuvimos suficiente. Comienza la segunda parte y las cosas no van tan bien. El Leverkusen ataca y… Ricardo Ricardo Ricardo Ricardo… (más vale que siempre hay uno atrás) esto ya no pinta tan bien, cuando un ataque tonto, rechace y 0-2 de David López. ¡Fiesta, fiesta, esta noche hay fiesta, fiesta!

Casi sin tiempo para asimilarlo, ataca el Leverkusen, Uiiiiiii. Contrataque, vaselina de Webo y “MILAGRO” esta sí la mete. Fiesta total y esto si que es estrés cero o mejor dicho Cero S tres JJJ Ya estamos en semifinales. Nos vamos a arruinar. Vamos mirando viajes para Glasgow que la final no se nos escapa. 

El partido acaba entre cánticos y el mismo final de siempre: media hora encerrados cantando: “por culpa de Osasuna, me voy a emborrachar la la la la…” “Que salga el equipo…” y el equipo salió después de 20 minutos con el Cuco a la cabeza (emocionante) La imagen de Ricardo sin camiseta causa sensación y conatos de desmayo en alguna de las chicas del grupo. Unas fotos con el logo del Bayer y a celebrarlo.

Otra carrera para cambiar de andén y coger el tren y esta vez nos espera y montamos todos los rojillos a quemar Colonia. Una alemana me la… en una tienda de campaña…once alemanas me la… Después de llegar, el primer descubrimiento del viaje: la cervecería Früh. Sentados alrededor de un pozo, probamos las especialidades renanas: salchichas, sartenes… y la típica cerveza de Colonia, la kolsch, a la que nos entregamos con la misma afición que los locales, que por cierto, enemigos acérrimos del Leverkusen, nos felicitaban sin parar.

Tras reponer fuerzas, a quemar la noche en busca de Kubaten. La música nos llevo a un curioso local con peculiar clientela. La música del Leonardo Dantés alemán dio paso a Volare de los Gipsy Kings (lo más español que conocían en Colonia) y a la camisa negra. El ambiente en la pista era para recordar. Dejamos el bar de las “putas viejas” y a otra zona más animada. Volare se convirtió en la canción de la noche con una nueva letra que decía Pamplona oooohhhh!, Pamplona Oooohhh! Y la noche acabó con achuchones besos, abrazos y tocamientos con alguno de los germanos.