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¡Un viaje Guapen,
Guapen! (2)
El segundo
día comienza en plan cultural. Como es Viernes Santo, la primera visita
es a la Catedral. El Vía Crucis impide que podamos verla por dentro,
salvo la nave central (yo que quería pedirle algo a los Reyes Magos que
están aquí enterrados), pero todo es magnífico. Lástima que no la hayan
limpiado desde que la acabaron. Lo cierto es que el exterior es
completamente negro.
Tras la
agotadora visita de 10 minutos, buscamos el trenecito panorámico que nos
lleve a otra visita gastronómica cultural, el museo del chocolate. Como
el tren no viene, una cervecita para hacer tiempo. Después de ver pasar
dos trenes, nos animamos en el que más lleno va y como sardinas en lata,
pero partiéndonos de risa, nos vamos a la ribera del Rhin a comer
chocolate. El museo es muy interesante y la fuente de chocolate
deliciosa. Una pequeña tienda a la mitad del recorrido consigue calmar
la ansiedad chocolatera de los más golosos y, al final, como locos a la
tienda a llenar las bolsas. Las cestas a rebosar de chocolate de todo
tipo: bombones, tabletas, balones de fútbol, una copa (de la UEFA) de
chocolate y hasta pintura para el cuerpo (ejem… menudo viaje de novios
que van a tener algunos) |